sábado, 18 de febrero de 2017

Crónicas del ambiente alcalaíno (III)


Ismael Almagro Montes de Oca

      El 18 de enero de 1918, el periodico local "El Castillo" (1) publicaba en una de sus secciones habituales la crónica comentando la vida diaria ocurrida en la localidad desde la aparición del número anterior:


"Del ambiente alcalaíno

viageros.- Marchó a Sevilla, desde donde fue llamado por hallarse su señora enferma, nuestro distinguido amigo el Concejal don Antonio Machado.

- Despues de haber pasado una corta temporada, regresó a S. Fernando el ayudante de la Armada D. Antonio Moreno.

- De nuestras posesiones de Africa ha venido a esta, donde pasará varios días nuestro estimado amigo D. Fernando Jimenez Pajareo.

- Estuvo en esta y regresó a Medina el digno Juez de Instrucción de este Partido don Fernando Conde.

- Regresó de la capital nuestro querido amigo don Manuel Sandoval García.

- Después de pasar un dia en esta, acompañado de su familia, regresó a Medina don Juan Serrano de la Jara.


Anuncio inserto en dicho periódico

Enfermos.- Hemos tenido el gusto de ver en la calle completamente restablecido, a nuestro particular amigo D. José Vera Fernández.

- Tambien hemos tenido la satisfacción de poder saludar, repuesto enteramente de la enfermedad que lo retuvo unos días en cama, al Sr. Gerente de la Fabrica de Electricidad, D. Antonio Serrano de la Jara.

- A la hora de escribir estas notas, continua enfermo de bastante gravedad, nuestro estimado amigo D. Francisco Jimenes.

- Con verdadera satisfacción hemos visto en la calle, restablecido completamente a D. Martin Román, victima del triste accidente de que dimos cuenta en nuestro segundo numero. Tambien se halla completamente curada Dª Antonia Pacheco de Román.

Enlaces.- El sábado 12 se efectuó el enlace matrimonial de D. Agustín Pérez Macías con la bellísima señorita Maria Benitez Vilches.

Apadrinaron a los contrayentes el hermano del novio D. Francisco y su distinguida señora.

La concurrencia fue numerosa y estaba compuesta por lo mas selecto y distinguido de la sociedad alcalaína.

Los novios recibieron gran numero de regalos.

A los invitados se les obsequió con escogidos licores y exquisitos pasteles.

Nuestra enhorabuena a los novios, deseándole una eterna luna de miel.

Para dentro de breves días se anuncia el enlace de D. Francisco Corchado con la Srta. Rosa Fernández Roja.

Defuncion.- Al escribir las ultimas cuartillas para el correo, llegó hasta nosotros la triste noticia del fallecimiento de la virtuosa y joven señora Dª Rosalía Montes de Oca de Durán.

En el próximo numero daremos detalle del entierro, el que promete ser una verdadera (¿?) de duelo, debido a las muchas y grandes simpatías que por sus virtudes supo conquistarse la finada.

Nuestro mas sentido pésame a la atribulada familia.

- En San Fernando, donde residía, ha fallecido D. (¿?) Garcia, padre de nuestro particular amigo Don Simón Garcia Ruffo, a quien enviamos nuestro mas sentido pésame.

Religiosas.- El pasado domingo 14 se celebró la función de acción de gracias con que tradicionalmente suelen terminar las rogativas a nuestra amadísima Patrona la Virgen de los Santos.

Asisitó el Ayuntamiento presidido por el Sr. Alcalde D. Antonio Galán Fernández.

Por la capilla se interpretó una hermosa misa, cantándose en el ofertorio el Tota Pulchra de Maqueda.

El sermón estuvo a cargo de nuestro celoso señor Arcipreste D. pedro Martinez Machado.

Terminada la misa se entonó un solemne Tedeum.

NOTA: esta fotografía no corresponde a esta crónica

- Como teníamos anunciado se celebró en la Iglesia de la Victoria la Misa Solemne, con exposición de su Divina majestad y el jubileo en sufragio por el alma del llorado amigo D. Luis Castro Puelles.

Ese mismo dia y pocao antes del Divino Sacrificio, recibió el pan Eucarisitico la angelical niña Olivita Castro Puelles, hija del finado.

El acto resultó conmovedor, aunque se efectuó sin las solemnidades con que siempres se celebran las primeras comuniones.

Después de ocultar a S. D. M. se canto un responso.

Asistieron numerosas personas, lo que dejó testimoniado una vez más el cariño que con sus bondades supo captarse el malogrado D. Luis.

Reiteramos la manifestación de nuestro sincero pesar a la atribulada familia.

Bautizo.- Ha recibido las regeneradoras aguas del bautismo una niña de los esposos Alberto García, imponiéndosele los nombres de Ana Georgina, siendo padrinos D. Antonio García y doña Ana García.

Entre los asistentes al acto recordamos a las Srtas. Montes de Oca, Torres, Lozano, Ruiz y Alberto."

NOTAS

(1)   "El Catillo de Alcalá". Año II nº 5 pag 2

domingo, 12 de febrero de 2017

Alcalá de los Gazules durante el Señorío de Per Afán de Ribera (V)



3.- FIESTAS

      La fiesta principal de la población, por no decir la única, pues de ninguna otra hemos hallado datos, era la del Corpus Christi, fiesta que contaba con la participación obligada de distintos gremios y se engalanaba el recorrido de la procesión: 

“sus mds mandaro q este año se fagan qtro (cuatro) pendones d seda de damasco pa q se saque el dia d la fiesta dl corpus cxi (christi) y q los diputados d la fiesta lo repartan en los oficiales y personas d los oficios q los sacaren conforme a lo q avia d costar …” [26] 

      Pero aparte del aspecto religioso, también había tiempo para la diversión, siendo costumbre todos los años lidiar dos toros en la Plaza Alta, que se cerraba para la ocasión: 

“…sus mds mandaron librar a alo Ro (Alonso Rodríguez) portugués ocho reales por los días q se ocupo en hazer traer y llevar la madera pa las talanqueras y en las hazer pa los toros del dia dla fiesta” [27] 

      Uno de los toros era costeado por el Cabildo y el otro por los ganaderos y conocedores de la zona, siendo así hasta el corpus de 1558, cuando se acordó que el cabildo pagara los dos por el perjuicio que suponía para estos, si bien se les obligaba a participar en el espectáculo para garrocharlos, correrlos y lidiarlos:

"…se poveyo q el toro q solian dar los conoscedores pa el dho dia/ no lo den sino q el qº lo ponga juntamte con el otro q suele dar con q todavía los dos conoscedores sean obligados a encarar los dos toros y a guardallos y traellos y fazer lo q solian fzr qndo (hacer cuando) lo pagaban…” [28]

        Pero no solo en el Corpus se echaban toros, sino que en ocasiones señaladas también ocurría lo mismo, como a finales del verano de 1544, cuando el marqués comunica que ha ganado un pleito al marqués de Montemayor, por la que toma posesión definitiva de varias villas, celebrándose de la siguiente manera:

 “q mañana domingo en la noche los regidores y otras psonas honrradas desta villa en anocheciendo salgan a caballo por la villa con hachas encendidas en las manos y q todos los vecinos hagan la dha noche luminarias a sus puertas y q se traygan hachas y dos cargas d capachas d azeyte pa las dhas luminarias y q el dia d nra señora se corran dos toros…” [29]

Subrayado: alegrias.... q el dia de nra señora se corran dos toros

       Lo mismo ocurriría mayo de 1545 durante una visita del marqués, a quien se quiso agasajar y entretener:

 “sus mds mandaro q un dia d los d la pascua se corran dos toros en la plaza y se pguen (paguen) d los propios por razón q su senoria esta en esta villa por le fazer algún servicio” [30]


NOTAS

[26] Leg. 1 folio 129 vto. Lunes 21 de abril de 1544 

[27] Leg. 1 folio 55 vto. Lunes 2 de julio de 1543. 

[28] Leg. 2 folio 418 vto. y 419. Lunes 11 de abril de 1558.
[29] Leg. 1 folio 169 vto. Sábado 30 de agosto de 1544
[30] Leg. 1 folio 235 lunes 18 de mayo de 1545.

sábado, 4 de febrero de 2017

Alcalá-Paterna: la historia de un enfrentamiento secular (II)




      El conflicto entre ambos pueblos es un tema político desde el momento en que las autoridades provinciales tienen que intervenir para evitar la violencia y el desorden. En 1841, antes de la invasión de las Tierras, el tema de la mancomunidad es tratado por la diputación (27) pero todavía es un problema aislado que no da excesivos quebraderos de cabeza. La Comisión de agricultura de la provincia da la razón a las viejas aspiraciones de Paterna: “(...) No es de presumir que la Chancillería de Granada en 1604 y la Audiencia de Sevilla en 1825 violasen, cada una en su punto, la justicia, diciendo a favor de Paterna, si la razón y la Ley estaban de parte de Alcalá” (28).

       El ministerio de la Gobernación interviene y apoya las reivindicaciones de Paterna: “(...) acerca de la división y repartimiento de los terrenos de propios que han disfrutado del mancomún; y considerando que para reducirlas a propiedad particular por los medios que las leyes y decretos vigentes permiten, es indispensable se declare antes por los tribunales de justicia expresa y terminantemente el derecho que a cada uno corresponde; (el Regente Don Baldomero Espartero) se ha servido disponer que ínterin esto se realiza, no se haga novedad en los expresados terrenos, los cuales seguirán disfrutando los vecinos de los referidos pueblos como lo han hecho hasta aquí” (29).

       Después de la invasión de 1842, el jefe político de Cádiz dirige un oficio al ministro de la gobernación donde le expone claramente la situación y manifiesta sus temores. “(...) los habitantes de los dos pueblos contendientes, están animados de sentimientos rencorosos, hasta el punto de presagiar una colisión entre ambos” (30).

       Para calmar los ánimos, la diputación prohíbe a Paterna que introduzca ganado en los terrenos en disputa y que la cosa quede “como está hasta que resuelva” (31). Comisionados de Alcalá y Paterna informan a la corporación provincial y tratan de explicar lo que está ocurriendo en sus respectivos municipios (32).

       El jefe político pide ayuda a los militares para controlar la situación (33). Aquel manifiesta al secretario de estado y del despacho de la gobernación que “la cuestión es de aquellos intereses que más afectan a las masas” (34).

       El general Espartero, Regente del Reino, piensa que la mejor solución es la división del término entre los dos pueblos (35). En 1843 comisionados de Alcalá y Paterna tienen una reunión en Cádiz con el jefe político y surge nuevamente el desacuerdo (36). La diputación tiene que llevar a cabo las órdenes del Regente de 1841 y 1842 (37).

      En abril de 1843 el juez de primera instancia del partido es informado que una fuerza considerable del ejército está preparada y pasará a la villa de Alcalá para auxiliar en la ejecución de las órdenes pertinentes. El capitán general de Andalucía envía el “regimiento Galicia” y el comandante de armas fuerzas desde Medina Sidonia (38).

       Un período de calma se sucede. Los mandos militares, en vista de la tranquilidad de los vecinos, deciden retirar a parte del contingentes de soldados y sólo dejan un capitán, tres subalternos y sesenta hombres de toda clase de tropas (39). El jefe político en una de sus cartas al comandante general de la zona vuelve a insistir en su ya conocida tesis de que la paz es mantenida por el ejército y el contingente de la milicia nacional: “La tranquilidad pública ha permanecido inalterable en esta villa a pesar de lo sensible que ha sido a todos los habitantes la disposición tomada por la Excma. Diputación provincial relativa a la mancomunidad de pastos con la villa de Paterna, más esta tranquilidad puede asegurarse que es debida a la presencia de las tropas que han contenido la explosión de los sentimientos populares” (40). La máxima figura política de la provincia considera indispensable la presencia de los militares para evitar alteraciones del orden público (41). La intuición de este hombre es extraordinaria. Pocas semanas después, el pueblo de Alcalá es protagonista de un levantamiento.

      Las autoridades están convencidas de que la única solución posible es la división del término, y que cada uno de los contendientes disfruten por separado de lo que les corresponda (42).

       En 1853 la solución parece encontrarse en un convenio realizado sobre unas bases mínimas. Madrid aprueba este expediente y nombra a un comisionado regio encargado de llevar a cabo las operaciones necesarias. La impaciencia de las autoridades provinciales por terminar con el problema no es fácil de disimular, por lo que es elevado al ministerio de la gobernación las bases acordadas para la división:

- El ingeniero civil de la provincia hará un reconocimiento del término de Alcalá para conocer la importancia de su tamaño.

- Al reconocimiento acompañan al ingeniero cuatro peritos nombrados por los ayuntamientos contendientes.

- Los peritos estarán a las órdenes del ingeniero y les darán toda la información. Practicado el reconocimiento se procederá a la división provisional propuesta por Paterna.

- Concluida esta operación, el ingeniero hará un informe expresando la importancia total del término, teniendo presente el censo de la población de cada villa, manifestará cual es la parte proporcional que corresponde a Paterna y el juicio que le merezca la división provisional.

- Se comunicarán estas bases a los ayuntamientos de ambos pueblos, ordenándoles envíen sus peritos a Medina Sidonia, el día que se les señale, haciéndoles entender que si estos no compareciesen, no por ello se detendrá la operación, sin que el ingeniero de acuerdo con el comisionado del gobierno nombrará de oficio lo que faltase para el gran término de todo este asunto.

      En 1856 Madrid aprueba estas bases y tras las diligencias oportunas el ayuntamiento de Paterna toma posesión del que le corresponde (43). Pero no parece que el problema solucione.

       Nos queda por último analizar la composición social del enfrentamiento entre Alcalá y Paterna. El protagonismo parece estar en el “estado alarmante en que los vecinos de ambas villas se encuentran” (44).

"...los alcaldes de Paterna y Alcala acerca del estado alarmante en que los vecinos de ambas villas se encuentran por la falta de cumplimiento segun unos, de la orden sobre mancomunidad de pastos, y por los abusos, segun otros, que los de Paterna habian permitido introduciendo ganados en terrenos que estaban acotados y cerradors..."

      En toda la documentación manejada aparecen conceptos como “gente sencilla” o “el pueblo de Alcalá estaba tumultuario” (45). El jefe político reconoce que los vecinos de Alcalá tienen una gran “fermentación” de ánimos" (46). Más adelante, en otro de los documentos oficiales, el máximo responsable de la provincia reconoce que “la cuestión es de aquellos intereses que más afectan a las masas” (47). La participación “popular” en todos estos incidentes se muestra claramente en 1843 cuando el pueblo de Alcalá se subleva y exige al ayuntamiento que guarde los terrenos que disfrutaban antes de invasión de Paterna (48).

      Contamos con dos documentos de primera mano sobre la opinión de los vecinos de ambos municipios: el primero un largo memorial que en 1843 dirigen 115 vecinos de Alcalá al jefe político de Cádiz. Aquellos se muestran contrarios a la apertura de los terrenos que fueron cerrados en 1837 y hacen hincapié en los perjuicios que se derivarían a “los actuales tenedores”. La exposición define a los poseedores de estos terrenos como “pobre entre ellos no hay ninguno que posea una mediana fortuna” e insisten que los verdaderos perjudicados en el caso de desacotar las tierras serian “los vecinos en general de Alcalá y en particular la clase proletaria”. Analizando las firmas podemos identificar a cuarenta y ocho de los hombres que suscriben este documento (49)

MANUEL DE SOTO, LABRADOR, 960 reales inquilinato.

DIEGO ZAMORA, MERCADER, 2 yuntas.

MANUEL DE LA CORTE, LABRADOR, 2 yuntas.

FRANCISCO MORENO, LABRADOR, 2 yuntas.

ALONSO MORENO, MERCADER, 600 reales inquilinato.

ANTONIO SANCHEZ, LABRADOR, 2 yuntas. 

PEDRO LOBO, LABRADOR, 480 reales inquilinato.

JOSE SANCHEZ, LABRADOR, 2 yuntas

CRISTOBAL CASAS, LABRADOR, 480 reales inquilinato

JUAN SANCHEZ, LABRADOR, 480 reales inquilinato.

FERNANDO VILLANUEVA, LABRADOR, 1235 reales contribución

JOSE DAZA, TRAFICANTE, 720 reales inquilinato 

ANDRES RAMIREZ, PRESBITERO, 720 reales inquilinato

PEDRO DELGADO, BARBERO, Yunta y tierra

MANUEL LUNA, PROPIETARIO, 720 reales inquilinato

FRANCISCO RODRIGUEZ, MAESTRO, 600 reales inquilinato

MIGUEL CENTENO, MEDICO, 631 reales contribución 

ANTONIO GOMEZ, FARMACEUTICO, 960 reales contribución

JUAN V. GUTIERREZ, CARPINTERO, 720 reales inquilinato

JOSE NOBLES, BARBERO, 600 reales inquilinato

VICENTE SANCHEZ, PROPIETARIO, 720 reales inquilinato

JUAN ROA, ESCRIBIENTE, 480 reales inquilinato

F. VELASCO, (T.CORONEL), PROPIETARIO 720 reales inquilinato

JUAN SEGUNDO DELGADO, LABRADOR 460 reales contribución

JUAN MARIN, LABRADOR, 480 reales contribución

JUAN DALMAU, LABRADOR, 1850 reales contribución

PEDRO DALMAU, PRESBITERO, 720 reales inquilinato

JOSE Mª DE SALAS, LABRADOR, Yunta y tierra

ALONSO RIO, LABRADOR, 2 yuntas

MANUEL DE LOS RIOS, LABRADOR, 2 yuntas

JOSE Mª DE PUELLES, LABRADOR, 1707 reales contribución

LUIS BAREA, BARBERO, 600 reales contribución

JOSE MORENO, BARBERO, 960 reales inquilinato

DIEGO SANCHEZ, 2 yuntas.

JOSE GRANADA, MEDICO, 960 reales inquilinato

ANTONIO BARBERAN, MERCADER, 720 reales inquilinato

DOMINGO BLANCO, G. DE CAMPO, 480 reales inquilinato

NICOLAS CANTERO, LABRADOR, Yunta y tierra

FRANCISCO ORTEGA, LABRADOR, 2 yuntas

DOMINGO SANCHEZ, CURA VICARIO, 960 reales inquilinato.

ANTONIO PERIAÑEZ, CARPINTERO, 660 reales inquilinato.

ANDRES MEDINA, LABRADOR, 540 reales inquilinato

PEDRO TOSCANO, LABRADOR, 2 yuntas

JOSE LOPEZ, LABRADOR 420 reales inquilinato

FRANCISCO ESPINOSA, NOTARIO, 1060 reales inquilinato

FRANCISCO ESCALONA, PRESBÍTERO, 720 reales inquilinato

JOSE MARIA ESCOBAR, LABRADOR, 480 reales inquilinato,

      De esta lista: Manuel de los Ríos, Francisco Espinosa y Pedro Toscano pertenecen al grupo de vecinos que firmó el memorial colectivo de 1837; veinte vecinos, en cambio no lo hicieron (50).

       El segundo documento de que disponemos es un memorial que dirigen cuatro HORNEROS y cinco PICONEROS de Paterna a la diputación. Esta exposición la hacen los vecinos “por sí y en nombre de los demás pobres de su ejercicio y señalan que en el municipio de Paterna no se puede cocer el pan para sustento diario porque carece de término, y no tienen PICON y los pobres perecen de necesidad” (51).

     
Foto antigua de Paterna (fuente: revistaelalcaucil.blogspot.com.es)
NOTAS

(27) AHPC, Actas Provinciales 2 - 9 - 1841 

(28) AHPC, D-I-3ª 21. Informe de la Comisión de Agricultura con fecha 21 Septiembre de 1841.

(29) AHPC, D-I-3ª 21. Declaración del Ministerio de Gobernación con fecha 1 de Octubre de 1841.

(30) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del jefe político al ministro de la Gobernación con fecha 4 de Junio de 1842.

(31) AHPC, Actas Provinciales 26 - 5 -1842.

(32) AHPC, Actas Provinciales 1 - 6 - 1842.

(33) AHPC, D-I-3ª 21.. Carta al jefe político al comandante general de Cádiz fecha 27 de mayo de 1842.

(34) AHPC, AHPC, D-I-3ª 21. Documento del jefe político al secretario de estado y despacho de la Gobernación, fecha 3 de Octubre de 1842.

(35) AHPC, D-I-3ª 21.

(36) AHPC, Actas Provinciales 1 - 4 - 1843 

(37) AHPC, D-I-3ª 21. Comisión de Agricultura de la Diputación, con fecha 7 abril de 1843.

(38) AHPC, D-I-3ª 21.

(39) IBID

(40) IBID

(41) IBID

(42) AHPC, D-I-3ª 21. Documento del gobierno provisional de 2 de Septiembre de 1843.

(43) AHPC, D-I-3ª 24. Informe del gobernador al ministro de la Gobernación con fecha 9 de diciembre de 1857.

       El profesor BERNAL habla del enfrentamiento de Alcalá y Paterna, veáse BERNAL, A.M., «La Lucha por la tierra..., op. cit., pág. 87 - 88.

(44) AHPC, Actas Provinciales 26 - 5 - 1842.

(45) AHPC, D-I-3ª 21.. Comunicación del ayuntamiento de Paterna con fecha 2 -5 - 1842.

(46) AHPC, D-I-3ª 21.Comunicación del jefe político al ministro de la Gobernación con fecha 4 - 6 - 1842.

(47) AHPC, D-I-3ª 21.. Documento del jefe político al secretario de estado y .. despacho de la Gobernación.

(48) AHPC, D-I-3ª 21.Comunicación del ayuntamiento de Alcalá a las autoridades provinciales con fecha 24 del 6 de 1843.

(49) AHPC, D-I-3ª 21.Carta dirigida al jefe político con fecha 20 - 4 -1843.

(50) Listas sacadas de la comparación del documento de la caja D-I-3ª 21 y los BOP correspondientes a 23 - 7 - 1839. 26 - 7 - 1839 y 2-8-1839.

(50) Datos sacados de la comparación de ambos documentos y que se encuentran en D-I-3ª 21

(51) AHPC, D-I-3ª 21 Oficio del ayuntamiento de Paterna con fecha 12 - 1-1845

domingo, 22 de enero de 2017

Alcalá-Paterna: la historia de un enfrentamiento secular (I)


Extracto del artículo publicado con el título 
"Sociedad y conflictividad por la tierra" en Revista de Apuntes Históricos, año 1997-98

Manuel Rey Pelayo


       Paterna de Rivera es fundada a principios del siglo XVI, dentro del término de Alcalá de los Gazules, por el duque de Alcalá. Este reparte en suertes a los nuevos pobladores, bajo un moderado canon, una de las dehesas de su propiedad y la mancomunidad de pastos, agua y montes de los terrenos baldíos y comunes del término (1). Es el origen del problema y del enfrentamiento.

      “(...) pues los pueblos antiguos, considerando sus términos como un patrimonio exclusivo suyo, han hecho siempre una guerra abierta a los nuevos pobladores, tachándolos de usurpadores de bienes ajenos” (2).

     Una larga lista de costosos pleitos en los Tribunales de Justicia de la Chancillería de Granada y de la Audiencia de Sevilla se suceden. Alcalá se opone a esta mancomunidad de pastos y “el pobre vecindario de Paterna ha continuado hasta ahora gimiendo en la opresión y en la miseria” (3). En defensa de sus intereses Alcalá presenta una serie de documentos: el primero de todos es la Transacción celebrada por don Fadrique de Ribera, marqués de Tarifa y duque de Alcalá, con fecha 16 de Enero de 1539, en la cual se niegan todos los derechos a los habitantes de Paterna de disfrutar de la mancomunidad. El segundo es la concordia celebrada en 1744, la cual presenta los pleitos que la Villa de Alcalá seguía contra la hacienda por la pertenencia de unos baldíos. Esto fue aprobado por real orden, por la cual el municipio adquirió 4.000 fanegas de tierra por la suma de 230.000 reales en el mismo año de 1744. En estos años, una real cédula de Fernando VI confirma la transacción celebrada por Alcalá y el Marqués de Tarifa en el año de 1539.

     A mediados del siglo XVIII, Alcalá solicita una concesión para que cada uno de sus labradores puedan acotar y señalar la tercera parte de sus terrenos para pastos privativos de sus ganados y rastrojos. Paterna no está conforme y sigue el pleito, recayendo la sentencia en la Audiencia de Sevilla en 1754. Alcalá consigue el permiso. Esta ejecutoria es confirmada por el Consejo de Castilla, el Procurador General del Reino y por el Real Consejo de la Mesta. El último documento a estudiar es una real ejecutoria que declara que los aprovechamientos y disfrute de los pastos es propio y privativo de los vecinos de Alcalá, cesando por consiguiente los habitantes de Paterna en la mancomunidad que hasta entonces había disfrutado (4).

      Paterna por su parte también presenta sentencias judiciales a su favor: alega que la transacción de 1539 y la Concordia de 1744 tuvieron lugar en momentos en que las relaciones entre el duque y Paterna eran especialmente conflictivas. Ambos documentos se pactaron sin la concurrencia y consentimiento de Paterna, por lo que “no pudo en manera alguna perjudicarles en los derechos que por un fuero de población habían adquirido” (5). En 1534 la Chancillería de Granada confirma “que los vecinos de Paterna disfrutasen en el Término de Alcalá los aprovechamientos que disfrutan los vecinos estantes de esta Villa”.

      En 1604 interviene nuevamente la Chancillería y declara el llamado derecho inmemorial de Paterna a no pagar alcabalas ni otros impuestos en las compras y ventas realizadas en el término de Alcalá (6).

      Ya metidos en el siglo XIX, Paterna presenta ante la Audiencia de Sevilla un pleito para que Alcalá le entregase la mitad de lo que le había producido la venta o arrendamiento de pastos, corte de leña y madera. El Tribunal no acepta las pretensiones de Paterna y esto es interpretado por Alcalá como una sentencia favorable a sus posiciones sobre la mancomunidad. En 1836 los acontecimientos dan un nuevo giro con la autorización dada por la diputación a Alcalá, de acotar las suertes de tierras de propios.

      “Por reclamo de la municipalidad de Alcalá fecha 5 de Septiembre de 1836, remitida por el Sr. Jefe Político de esta provincia en 11 del siguiente noviembre se la concedió por acuerdo de 2 de Enero de 1837, comunicada en 9 inmediato, el acotamiento de las suertes de tierras de propios, con el objeto de que un ingreso lo destinase al pago de los censos que gravitan sobre los fondos de dicho ramo, entendiéndose esta autorización sólo en el caso de que las mencionadas tierras y su usufructo pertenecieran exclusivamente a los propios de Alcalá” (7).

       Poco tiempo después, la diputación tiene que dar marcha atrás a esta decisión por los problemas y enfrentamientos que acarrean (8). En 1838 el Jefe político de Cádiz comunica al Ayuntamiento de Alcalá que cese en el acotamiento “para evitar los graves perjuicios de los ganados” (9).

       En 1842 Paterna eleva a la Diputación una petición para que Alcalá no acotase o adehesase, en todo o en parte, las tierras pertenecientes a la mancomunidad de ambos pueblos (10). Los vecinos de Paterna invaden las tierras que han sido cerradas. Es el mismo ayuntamiento el que invita a los vecinos a introducirse con los ganados en las tierras comunes en litigio (11). El Ayuntamiento de Alcalá crítica esta invasión pues “había sido tal la alarma causada en el campo y el descaro con que protegidos por la fuerza se habían presentado dichos ganaderos” (12). El Alcalde de Alcalá y unos guardas de montes expulsan a los naturales de Paterna y sus respectivos ganados (13). Las tierras invadidas son de una extensión importante (48), sosteniendo las autoridades políticas de la provincia que deben repartirse estos terrenos entre ambos pueblos, y Paterna no debe disfrutar de éstos hasta que se produzca la división del término (14).


     La protesta de Alcalá no se hace esperar y señala el ayuntamiento en un comunicado que los derechos de este pueblo son maltratados porque su voto no es agradable a determinados diputados de la provincia (15). En señal de protesta el ayuntamiento decide dimitir en bloque por la orden de la diputación de abrir las tierras acotadas (16). Esta dimisión no es admitida por el jefe político de Cádiz ya que “no está en mis facultades el admitir la dimisión que ese Ayuntamiento me hace de sus respectivos cargos” (17).

      El jefe político impone una multa a los rebeldes. “(...) si en preciso término de dos horas no satisfacen la multa que les tengo impuesta, les exigirá desde luego el duplo de dicha multa”. (18)

      La escalada de incidentes se sucede a un ritmo vertiginoso. Paterna comunica al jefe político que sus ganaderos han sido maltratados y uno de ellos herido por “la gran tropelía, prisión y malos tratos que han sufrido (...) por los habitantes de Alcalá”.

      El origen de este último altercado hay que buscarlo en un encuentro entre cinco ganaderos de Paterna y cinco guardas montaraces de Alcalá. Estos se llevan a los campesinos presos, consiguiendo uno de ellos escapar y comunicar al Ayuntamiento de Paterna lo sucedido (19). El segundo Alcalde de Alcalá con los guardas recorren las suertes y dan las órdenes precisas para cerrar las tierras y en el caso de invasión acudan todos los colonos a echar a los de Paterna por la fuerza. (20).

       Alcalá sostiene que los verdaderos culpables son los habitantes de Paterna (21). El Jefe político ordena que los hechos sean investigados por el juzgado (22). El problema ya no es sólo un enfrentamiento institucional, los vecinos de Alcalá toman la iniciativa. “(...) Habiéndose agrupado en las casas consistoriales los vecinos en número extraordinario se pidió por ellos fuesen guardados los terrenos que disfrutaban” (23).

       El Ayuntamiento de Alcalá no tiene más remedio que acotar y dar cumplimiento a lo pedido por el pueblo (24). Las quejas de Paterna son interminables: los individuos y ganados son expulsados continuamente de las tierras mancomunadas. Hay heridos y apaleamientos y los vecinos de Alcalá forman en pelotones de caballería e infantería armados con escopetas y a su cabeza, individuos del ayuntamiento y montaraces para impedir a viva fuerza el aprovechamiento de las yerbas comunes (25).

       En 1845 los incidentes entre ambas poblaciones continúan con igual virulencia que en años anteriores: “(...) que siendo entre diez y once de la mañana de ayer, hallándose con su ganado en las tierras de Mojón alto del término comunero, los cuales han pertenecido siempre a la mancomunidad, se le presentaron seis hombres a caballo algunos de ellos armados entre los que conocía a los montaraces de Alcalá Juan Jara y Domingo Blanco, y el primero de estos previno al declarante que aquellas tierras se guardaban y los lanzaron de ellas y a su ganado que el mismo Jara se dió a conocer a uno de ellos como el alcalde de Alcalá pero que el deponiente no lo conoce, que también le apercibió el mismo Jara que ninguno de los ganaderos de Paterna cogiese (...) nada pues lo llevaría a la cárcel de Alcalá”.(26)



NOTAS

(1) AHPC, D-I-3ª 21 «Comisión de gobernación de junio de 1843.

(2) IBID.

(3) AHPC, D-I-3ª 24. Informe del Gobernador de Cádiz al ministerio de la gobernación con fecha 9-12-1857.

(4) AHPC, D-I-3ª 21. Informe de la diputación de 4 de octubre de 1841.

(5) AHPC, D-I-3ª 24. Informe del gobernador de Cádiz el ministro de Gobernación con fecha 9 de diciembre de 1857.

(6) AHPC, D-I-3ª 21. Informe de la Comisión de agricultura de la diputación co fecha 18 de julio de 1842.

(7) IBID.

(8) IBID. 

(9) AHPC, D-I-3ª 21.

(10) AHPC, D-I-3ª 21.Comunicación del Ayuntamiento de Paterna al jefe político con fecha 1 de junio de 1842.

(11) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del ayuntamiento de Alcalá a la diputación con fecha 20 de mayo de 1842.

(12) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del ayuntamiento de Alcalá a la diputación con techa 23 de mayo de 1842.

(13) Pocos días después, el secretario del ayuntamiento de Alcalá certifica las tierras que son mancomunadas:

- PARTIDO PEÑON HARPADA (13 suertes de 8 fanegas y una suerte de 9 fanegas).

- PARTIDO DEL YESO (2 suertes de 8 fanegas y una suerte de 9 fanegas).

- PARTIDO DE LOS MAYORDOMOS (11 suertes de 8 fanegas y 2 suertes de 12 f.)

- PARTIDO DEL PEDERNAL (6 suertes de 8 fanegas)

- PARTIDO DE ARENALEJOS (5 suertes de 8 fanegas)

- PARTIDO DE LOMA DE COLLADO (2 suertes de 4 fanegas y una de 8 fanegas) 

- PARTIDO DEL CULEBRERO GRANDE (4 suertes de 8 fanegas)

- MAJADA DEL GARROBO (19 suertes de 8 fanegas, l suerte de 6 fanegas y 1 suerte de 3 fanegas)

- PARTIDO DEL ESPARRAGAL (7 suertes de 8 fanegas)

- PARTIDO DEL ESCUDETE (1 suerte de 8 fanegas y 2 suertes de 3 fanegas)

-SOBRANTES DE UNA CABALLERIA DENOMINADA CASTAÑA (2 suertes de 8 fanegas)

- ALCORIA Y MOJON ALTO (6 suertes de 8 fanegas y 3 fanegas más)

- LLANOS DE LA DEHESILLA, PALMISTOSO, POZO DEL GUARDA, VIZCAINA, CARRASCA, MORISCA, E INMEDIACIONES DE DICHOS SITIOS (33 suertes de distinto tamaño). 

AHPC, D-I-3ª 21. Certificación de José Md Espinosa, secretario del ayuntamiento de Alcalá y dirigido al jefe político con fecha 30 de Mayo de 1842.

(14) AHPC, D-I-3ª 21.

(15) IBID. Comunicación del ayuntamiento de Alcalá 13 de Abril de 1843.

(16) AHPC, D - I - 3' - 21. Comunicación del jefe político al ayuntamiento de Alcalá.

(17) IBID.

(18) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del jefe político al ayuntamiento de Alcalá, con fecha 24 de Abril de 1843.

(19) AHPC, D-I-3ª 21.

(20) IBID.

(21) AHPC. Acta Provincial 10 - 05 - 1843

(22) AHPC, D-I-3ª 21.

(23) IBID. 

(24) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del ayuntamiento de Alcalá con fecha 24 de Junio de 1843.

(25) AHPC, D-I-3ª 21. Comunicación del ayuntamiento de Paterna al jefe político con fecha 18 de Diciembre de 1843.

(26) AHPC, D-I-3ª 22. Oficio del ayuntamiento de Paterna con fecha de 29 de Enero de 1845.


sábado, 14 de enero de 2017

Diego José de Viera, fundador del Beaterio (II)




       Antes de proseguir y ofrecer la aclaración de dudas, y observando la reproducción de la instancia pidiendo el Subdiaconado para su capitulo propio, copiamos esta certificación decisiva y acta bautismal entrañable:

      “Certifico yo Dn Juan Cano Cura de las Yglesias de esta Villa de Alcalá de los Gazules que en un Libro de Baptismos de los que esta Yglesia Parroquial de Sr. S. Jorge tiene en el Archivo de los curas donde se torna razón de las personas que en ella se baptizan que en el Libro número quince al folio treinta y nuebe huello este un capitulo firmadlo que sacado a la letra es como sigue:

      En la Villa de Alcalá de los Gazules en veinte y tres Bias del mes de Noviembre de mil setesientos y treinta y ocho años yo D. Juan de Sevallos Beneficiado y Cura de las Yglesias de dicha Villa Baptice a Diego, Joseph, Antonio que nació el día diez y nuebe de dicho mes y año es hijo legitimo de Juan Ángel natural de la siudad de Xerez y de María Bernarda natural y vesinos de esta Villa fueron padrinos Manuel Jarrillo y Da. Ana María. Repilado vesinos de esta Villa advertidos de sus obligaciones y parentesco espiritual y lo firme = Dn. Juan de Sevallos

       El qual capítulo concuerda con su original que queda en dicho Libro al que en todo me refiero y para que conste donde convenga doi la presente en dicha Villa en diez y seis de Agosto del año de mil setessientos sincuenta y nuebe y lo firme = Dilo Juan Cano » (rubricado).” (5)

   
       Al margen de la partida figura, de manera informal y de mano del curial al que competía el examen del documento, una cuenta de restar: 1759 - 1738 = 21

       Era la constatación de que el aspirante habría de tener 20 años cumplidos y encontrarse a unos tres meses de los 21 (que era el tiempo calculado que transcurriría hasta Orden Sagrada). Si no llegaba a la edad, el Obispo ejercía su facultad de dispensa.

       Estas son edades normales y regulares, bien diferentes de las que primero apuntaban los textos, que avanzan nada menos que doce años. Naturalmente, hemos comprobado in situ la exactitud de aquella copia con el original que tuvo a la vista el Reverendo D. Juan Cano, y cuya certificación envió a la Curia Diocesana. Notemos al respecto que el Sr. Cano es Cura de la Parroquia y además, tío del peticionario; su certificado está expedido para asunto de la mayor importancia, como es la recepción de Orden Mayor. Indica la fuente original, acta del Libro 15 de Bautismo, folio 39 vuelto, donde como decimos, hemos comprobado la fidelidad de los datos.

      ¿Qué había ocurrido antes, para asignar el nacimiento del Fundador en 1726 y no en 1738? Algo insospechado pero explicable: en 1726 había nacido y sido bautizado un Diego hijo legítimo de Juan Ángel de Viera y de Dª María Bernarda Márquez, el cual falleció después. Quisieron los padres recordar, o repetir su nombre imponiéndole de nuevo a un segundo hijo varón, nacido doce años después, que fue el benjamín de la familia y el futuro Fundador del Beaterio.

      En efecto, suele acontecer en las familias estos casos de duplicidad sucesiva de nombres, porque como dice un autor, imponiéndose estos por regular devoción a los Santos o por relaciones de familia, si falta el primer niño, vuelven a ponérselo al segundo (6) o a otro de los hijos. 

      En el caso de la familia Viera, esta conclusión es obvia. El nombre de Diego les debía ser particularmente querido, pues lo repiten en su descendencia. El primer niño fue Diego Bonifacio de Viera; el segundo, Diego José Antonio, sin que el padre le apellide en el acta de Viera, aunque así se llamaba, sino ese segundo nombre de Ángel que tantos consideraron apellido y que él mismo (Juan Ángel de Viera), en su testamento, se dio a casi todos sus hijos, después del nombre propio de cada uno. No obstante, curiosamente, nuestro beneficiado no firmaba con el Ángel, sino Diego de Viera, solamente. En principio, un apellido por la preposición «de», indica origen geográfico de una familia, y era transmitido tanto por línea agnada, como por consanguinidad. El apellido se daba antiguamente como un distintivo, al que da derecho el parentesco, en afán de distinguirse en el bosque de los apellidos patronímicos. A veces lo es por imposición de herencia y en otros casos, por elección o por uso consuetudinario que termina adoptado por el sujeto. Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, con la implantación y el mandato de las leyes, adquiere el apellido la fijeza que ha gozado hasta ahora.


      De todo lo cual deducimos que nos es lícito a todos emplear o no tal sobrenombre para Don Diego, como observamos ocurre de hecho entre nosotros; no obstante, en el rótulo actual de la calle que le está dedicada estimamos que debería figurar el Diego, ante todo.

      Según enseña la Iglesia nombres como Diego y Ángel enseñan el recurso a determinados Patronos celestes para guías de la vida espiritual. En ese sentido, los ángeles gozan del divino favor, son auxiliares de la Providencia en el gobierno del mundo y protectores de personas y pueblos. Bien correspondía a Viera ser llamado Diego Ángel, por deseo de su padre, por la consideración de ángel humanado en que se tuvo en vida y después de muerto. Tanto más semejante ahora a los Santos Ángeles en virtud del patronazgo espiritual que le toca en su Instituto.

      
NOTAS

(5) Archivo Histórico Diocesano de Cádiz, registro de Órdenes y Reverendos, sección «Manuscritos», leg. 476-482. 

viernes, 6 de enero de 2017

Psicosis colectiva en 1630



Ismael Almagro Montes de Oca



        En la sociedad actual, totalmente globalizada gracias a los medios de comunicación, a las redes sociales, en definitiva, a internet, donde cualquier acontecimiento es conocido en tiempo real en cualquier parte del planeta, cada cierto tiempo se suceden episodios de psicosis colectiva relacionados fundamentalmente con ataques terroristas. Pero, ¿y si les digo que este tipo de situaciones no son nuevas? 

      El episodio que a continuación se narra tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVII, lo que no fue impedimento para que el miedo corriera como la pólvora por toda Europa y bien podría analizarse en programas del tipo de Cuarto Milenio, por tratarse de un claro ejemplo de teoría de la conspiración contra la sociedad. No en vano, guarda muchas similitudes con el argumento de la novela (y, por ende, de la película recientemente estrenada) INFERNO, de Dan Brown, reconocido autor del best seller EL CODIGO DA VINCI. Se trata, ni más ni menos, que de la psicosis producida por el miedo a un envenenamiento masivo de la población echando unos polvos desconocidos en el agua potable.

      Hasta Alcalá llegaron estos ecos “paranoicos” a mitad de octubre de 1630, cuando el vicario de la Parroquia comunica al cabildo que ha recibido carta del Obispo de Cádiz, que a su vez la había recibido del rey Carlos IV sobre una gran epidemia que azotaba parte de Italia, muriendo, según se decía, más de 60000 personas, que era debida a unos polvos contagiosos: 

“…que en estado de milan abian muy grande mortandad de gente de que se había muerto en aquellas partes mas de sesª mil personas y questo procede de mal de contaxio de unos polvos y questo se ba siendo por la cristiandad…”[1]

       Hay que puntualizar que en Alcalá este miedo sin lugar a dudas debió estar motivado por los episodios de peste que se sufrieron en la localidad a finales del siglo XVI y principios del XVII, desconocidos para la Historia local y de los que di cuenta en la conferencia “Alcalá hace cuatro siglos” dentro de los actos del cuarto centenario de la cofradía del Nazareno y de los que hablaremos en otra ocasión.

      Aunque no nos consta que se realizaran, no es de extrañar que se realizaran alguna misa en desagravio tal como se aconsejaba, pues se consideraba esta mortandad como un castigo divino:

“…para aplacar la yra de dios nro sor (nuestro señor) se acuda a su divina magd (magestad) con sacrifisios y haciendo prosesiones las quales se van haciendo…”

       El clima de desconcierto era tal, que ni la propia Inquisición sabía a ciencia cierta quién estaba vertiendo los misteriosos polvos envenenando el agua:

“…y asimismo el vicº desta vª (vicario de esta villa) como comisº (comisario) del santo offo (oficio) de la ynqusision de Sevilla tubo carta del santo offo dándole noticia de lo susodicho y de lo q su magd sentía esto y no saverse quien traya estos polvos…”

      En vista de estas noticias, se acordó restringir la entrada a la población, averiguando cuantos datos fueran posibles de los viajeros que llegasen:

“…asi se le mandava y encargava que luego supiese de todas las personas que venían a esta vª y de que nasion eran y que pasaporte trayan y que hisiese grande escrutinio de lo que trayan y donde eran y que lo castigasen todo a fin de descubrir verificar algo de lo susodho que tanto mal a causado a la cristiandad”

      Asimismo, se decidió, al igual que se estaba haciendo en los pueblos vecinos, poner vigilancia, en los pozos de agua dulce que surtían a Alcalá, concretamente dos en el pozo da arriba y otros dos en el pozo de abajo, para evitar que nadie contaminara las aguas:

“…asimismo se a sabido que en los lugares comarcanos desta villa como son la ciudad de medina y otras ay puestas guardas en los posos de agua dulce ques donde dizen que se echan los dichos polvos y que la dicha agua mueren y otras muchas cosas de que se tienen noticia y porques cosa ques necesaria acudir a su remedio luego por ser ello en publico y que es necesario poner guardas en los posos de agua dulse desta villa por que no se echen en los posos el semejante beneno y asi necesario y se acordó y mando que en el poso de arriba se pongan dos guardas en el posos de abaxo otras dos para el remedio dello”

"...en publico y que es necesario poner
 guardas en los posos de agua dulse
desta villa por que no se echen en los
posos el semejante beneno"

      Nueve días más tarde, el 27 de octubre, en otro cabildo, se acordó poner guardas en los caminos, tal como se estaba haciendo en otros lugares, para evitar que ninguna persona pudiera entrar en la población y evitar así un posible contagio:

“…es nesº (necesario) poner guardas en los caminos como son en el camino de la salada y el de los posos y el camino de medina y gibraltar en cada uno destos dos caminos dos guardas= las dos dellas en los posos que al camino de Ximena= y las dos en la salada ques por donde an de entrar por el camino de arcos y ronda= y los dos junto a la cantareria, por ¿? Los que entran por xibraltar medina y beger…”[2]

       Además, se prohibió utilizar veredas para entrar en Alcalá, solo los caminos principales y se estableció el castigo para quien infringiera las prohibiciones, siendo una fuerte multa económica si era persona acomodada o el escarnio público con doscientos azotes para el pueblo llano:

“…que todos entren por los caminos reales y no por beredas ni por otra parte sin torzer camino pena a que si fuere ombre principal incura en docientos ds (ducados) y si fuere onbre ordinario berguensa pª (publica) y ducientos azotes y que porque en esta villa ay mucha gente holgasanes que se busquen y que las personas questan nonbradas por memorial que esta ante el corregr (corregidor) los agan y asistan en las dichas partes y no dexen entrar ninguna persona de ninguna manera en esta villa a persona alguna sin tener licª (licencia) del corregr pena de berguensa publica y asi lo madaron y firmaron”

      Esta situación duraría poco tiempo puesto que el día 9 de noviembre, habiendo pasado la alarma por las noticias que llegaban desde Italia, se ordenó retirar los guardas, si bien, por cautela se prohibió que nadie se alojara en los mesones sin licencia del corregidor:

“En este cabildo se trato que por quanto la noticia que se a tenido enesta villa de que ay mal contagioso en los lugares de los reinos de napoles y milan y que no Aver nueva de que los dho lugares están libres y no ay de ninguna amenaza nueva desta enfermedad y porque en esta villa a quince días que ay guardas en esta villa y que en todas las partes ya de la comarca como es la ciudad de medina bejer xeres no las ay el qº (concejo) acordó se quiten y que en los mesones se ordene no se resiba ninguna persona sin orden y mandado del corrgr pena de diez mil rs (reales) demás de que se prosedera qª (contra) ellos como se hallare por derecho”[3]



NOTAS

[1] Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. AMAG. Legajo 8 folio 278- 278 vto . Cabildo de 18 de octubre de 1630 

[2]Legajo 8 folio 287 vto y 288 . Cabildo de 27 de octubre de 1630 

[3]Legajo 8 folio 288 vto. Cabildo de 9 de noviembre de 1630

sábado, 24 de diciembre de 2016

Diego José de Viera, fundador del Beaterio (I)


Articulo publicado en la Revista de Apuntes Históricos, año 2001

Fernando Toscano de Puelles


      En el rigor de la Historia, casi lo primero de todo son las fechas. Porque los personajes son observados en la brumosa lejanía del tiempo, son conocidos demasiadas veces sólo a través de testigos indirectos o no del todo capacitados para un testimonio exacto. Nada digamos si se guían de oscuros intereses.

       Por eso es indispensable acotar personas y hechos en la humilde coordinación de las fechas auténticas. Que la aventura humana descienda, para su misma solidez, a la seguridad del tiempo que enmarca o encierra todo en sus férreos límites.

      Partiendo de estas bases, nos toca hoy exponer algo casi «traumático»: una rectificación de la fecha de nacimiento del Siervo de Dios Diego de Viera. Nos sentimos obligados a deshacer un error cronológico, en el que todos hemos incurrido, sin omitir los escasos biógrafos o cronistas del Beaterio ni por supuesto, nosotros mismos.

       Contemos el proceso de esta novedosa corrección que, si tiene todavía algún vacío documental, posee por otra parte la argumentación y prueba suficientes para considerarla firme.


       Cuando se publicó la primera obra sobre el Beaterio (1) los preparadores del texto nada advirtieron fuera de la fecha generalmente aceptada del año 1726 como el del nacimiento del Fundador. Sin duda, la existencia del acta de bautismo en tal data, consta en el Archivo Parroquial de San Jorge Mártir, eliminaba toda pesquisa. Cabe también que esta partida sólo fuera conocida por los interesados después de publicada aquella obra, pues no consta una búsqueda completa de datos, sino un acopio superficial.

      Unos cuarenta años después, la partida de bautismo de Diego de Viera fue buscada exactamente por el Canónigo D Francisco de Paula Serrano Cid, cuando preparó la segunda obra publicada sobre el Beaterio. El Padre Serrano fue el alma de las fiestas y actos del segundo centenario del nacimiento de Diego de Viera. Le era necesario dar a la luz, como lo hizo, (2) la partida sacramental íntegra de un Diego Bonifacio, tomada literalmente del libro 12 de Bautismos, folio 93 vuelto, del mencionado archivo alcalaíno es esta acta:

       “En la Iglesia Parroquial de San Jorge, de la Villa de Alcalá de los Gazules, en veinticinco de mayo de mil setecientos veintiséis don Juan Ambrosio Romero, Beneficiado y Cura bauticé a Diego Bonifacio que nació el día seis del corriente, hijo de Juan Angel de Viera, natural de Jerez de la Frontera y de doña María Bernarda Márquez, su mujer natural y vecina de esta Villa. Fue su padrino don José García Blanco, vecino de ella, advertido de su obligación y parentesco espiritual y lo firmo fecha ut supra - Juan Ambrosio Romero.- Rubricado”.

       Aparte de las explicaciones que da Serrano Cid acerca de los sobrenombres de Diego de Viera, es importante notar que, con esta atribución, parecía consolidada la transcrita fecha como base biográfica y para el mismo historial del Beaterio. Así fue aceptada por todos. El autor que más recientemente trató el tema vierano en obra histórica, Anton Solé, proporciona a habitual frase: “nació en Alcalá de los Gazules en 1726”. (3) 



       En su momento la expresada data del año se hizo grabar desde luego en la amplia inscripción de la lápida descubierta en la calle dedicada al fundador, y en cualquier documento al caso, desde esta fecha de hallazgo y publicación de la partida.

       
      Tampoco nosotros, como hemos dicho, encontramos motivo, al publicar la Historia..., para dudar o discrepar de la fecha al respecto. Teniendo presente las fechas del matrimonio y defunciones de los padres, y las de nacimiento de los hermanos, aquella referencia ofrecía la adecuada concordia.

       Es verdad que, según eso, y conocida ya, de un modo indirecto, la fecha de 1761 en que ejerce Viera el Subdiaconado, don Diego recibía estas primeras Órdenes Mayores a los 35 años de edad. Pero podría ser tal retraso, poco común, debido a enfermedad u otras causas no averiguadas. Al encontrarnos otra referencia, la misma cuestión volvía a plantearse: Viera es capellán y Clérigo de Órdenes Menores en 1757, es decir, según la fecha dada, a los 31 años... Es edad apenas comprensible sino en vocaciones tardías. 

      E igualmente, al recoger una información del famoso Catastro de Ensenada (4) nos esforzamos en armonizar fechas, ya con franco titubeo respecto a la edad de Viera. En efecto, el censo dicho se estaba ejecutando en nuestra región al menos hasta 1756, ya que recoge en el libro correspondiente conservado en nuestro Archivo Municipal que don Diego de Viera es Capellán de la fundada por doña Francisca Márquez (más adelante expondremos esta designación). Por supuesto, era raro que hasta sus 30 años Viera no hubiera recibido la debida congrua. Toda esta incertidumbre ha sido despejada por un hallazgo importantísimo que sitúa los problemas de fechas sobre nueva y sólida base. En el Archivo Histórico Diocesano de Cádiz encontramos unos folios manuscritos con la solicitud vierana para recibir el Subdiaconado, acompañando a este documento la auténtica partida de bautismo de nuestro Diego de Viera (auténtica, repetimos y aclaramos, no porque la otra fuera falsa, sino porque no era de él). Todo queda así rectificado y esclarecido, pues la fecha verdadera del nacimiento del Siervo de Dios es, según se revela en el acta, la del día 19 de noviembre de 1738, siendo bautizado el siguiente día 23.


NOTAS

(1) “I Centenario Del Beaterio de Jesús. María y José en Alcalá de los Gazules.” Lérida 1888.

(2) “Crónica-Resumen de las fiestas celebradas en Alcalá de los Gazules para conmemorar el segundo Centenario del Nacimiento del Fundador del Beaterio de Jesús, María y José y las Bodas de Oro de Religión de Sor Telesfora de Santa María.” Chiclana 1928, página 10.

(3) Antón Solé, Pablo; “La Iglesia gaditana en el siglo XVIII.” Cádiz 1994. Página 435.