viernes, 15 de septiembre de 2017

El curato y la Parroquia (I)


Artículo publicado en la Revista "Apuntes Históricos y de nuestro Patrimonio 2005"

Fernando Toscano del Puelles



        De servidor constante y fiel de su Iglesia local es fácil de evocar a nuestro Viera, como lo permiten los documentos. Incluso en estrictas funciones pastorales, pues, además de Beneficiado, durante un tiempo fue Cura teniente del Vicario, interviniendo en servicio directo de las almas en tareas apostólicas generales, además de trabajos para el decoro del culto y del templo.

     Presentamos unas sencillas muestras:

      En 16 de junio de 1786 otorgó su primer testamento el Beneficiado a Félix Manrique (en realidad, D. Félix Jiménez de Vargas y Manrique). [1] Uno de sus albaceas es D. Diego Ángel de Viera, Beneficiado, “mi compañero”, con quien tuvo también una propiedad compartida, pues Manrique habitaba sus casas propias “en la Calle nueva de la Escalereta y lindan por abajo y la espalda con otras de Dª Inés Diosdado, (Esta señora diosdado, mayor de 50 años, enferma grave, testa en 27 de julio de 1793, ante García Troyano. Manda sepultarse en la iglesia de Santa Clara y encarga por su alma varias Misas) por la puerta con el Hospital de la Santa Misericordia de esta villa y parte del suelo de dichas casas es el horno de la Escalereta propio de Dn. Diego de Viera y Marquez, Presbítero y Beneficiado de dichas Iglesias.” [2]

        Entre sus encargos testamentarios, expresa que “por quanto siempre he tenido y tengo una grande devoción y afecto al Arcangel bendito señor dan Rafael, es mi voluntad que una lámina que está en la Iglesia Parroquial de esta dicha Villa del referido Santo, encima de la pila del agua bendita, se le construya y haga para adorno una repisa pequeña a la que se le dé de color y tambien algunos perfiles dorados poniéndole a sus lados dos cubilitos para poner la cera que alumbre a dicho Santo”.

       Conforme a esta su devoción, todavía dirá el Beneficiado Manrique respecto al Beaterio y a otra lámina (o cuadro) que posee de San Rafael: “Mando por vía de legado mejora o como más haya fugar en derecho, a el Hospital de Jesús, María y Josef nuevamente fundado por el dicho Dn. Diego de Viera también Beneficiado para curar a las pobres enfermas las citadas casas para que con lo que produzcan de renta se ayuden a costear una de las camas de dicho Hospital en la que se ha de poner la lámina que tengo del Señor San Rafael Arcángel mi Protector y Abogado”.

Testamento del beneficiado Félix Manrique

       El piadoso Manrique da a su admirado Viera otro encargo benéfico: “Ytt. También mando que el dicho D. Diego Angel por si solo separe doce pesos escudos reales de los que produxere el dicho mi caudal, y lo reparta por si solo los sábados de cada semana en pobres mendigos hasta que queden enteramente consumidos y extinguidos, en cuyo encargo no se ha de mezclar otra persona alguna, y tambien le relevo de dar cuenta de su distribución".

        Por último, D. Félix Manrique muestra su noble corazón comisionando a sus albaceas para que hagan llegar todo su caudal “para los pobres de solemnidad desta villa”, repartiéndolo “como acreedores a él”.

       Otro extremo de favor o actividad de Viera en las mejoras de nuestro templo principal lo tenemos en aquella su expresa intervención -expuesta en la obra sobre la Congregación Beaterio- acerca de ampliación, traslado y gran arreglo del Sagrario Parroquial. Aún se realizaba en 14 de octubre de 1790, fecha en la que el presbítero don Francisco de Oliva, pariente de Dn. Diego, mandó dar 3000 reales de vellón “para la obra de la Capilla del Sagrario que se está construyendo en la expresada iglesia Parroquia”.[3] Este mismo Padre Oliva, “Mandó el relox de campana que tiene en las casas de su morada a la Iglesia Parroquial de esta Villa”, reloj que asimismo debió instalarse posteriormente, en la entrada de dicha nueva Capilla, junto a la puerta de la Sacristía, donde permaneció hasta que, después de las obras realizadas hacia 1991, fue trasladado a la Victoria.

       No queremos dejar de referirnos al Oficio Divino, principal empleo de los Beneficiados. En el Coro, formando con sus compañeros, el Beneficiado rendía a Dios el solemne tributo de los adoradores, nada menos que en nombre de la Iglesia. Cantaba Viera los textos de esos venerables libros corales: gradual, vesperal, responsorial, antifonario, himnario... Era canto llano que se acompañaba de la voz de los sochantres cooperadores y del toque del organista (a su vez ayudado del modesto auxiliar al fuelle).

      De vez en cuando, según las solemnidades, capilla de cantores y ministriles ocupaba el recinto lateral en alto del coro, el de la schola cantorum.

        Pero el repertorio gregoriano siempre fue básico y obligado en canto y órgano, para toda celebración litúrgica: canto llano frente al figurado o mensural. La liturgia requería aquella presencia, pues la polifonía sólo solemnizaba las celebraciones especiales o de mayor importancia. Por esta cotidianidad del canto gregoriano, había llevado a considerársele el verdadero canto coral (no los cantos polifónicos), y sus libros, libros corales. Aunque el Coro principal era el compuesto por los Beneficiados, a estos Capitulares se unían los Curas y otros clérigos que lo tenían por deber: actuaban bajo la dirección práctica del que ejercía de Sochantre.

       Como decimos, en ciertas ocasiones, intervenía pequeña capilla de música, con voces de personas adultas y, en otros momentos, incluso con niños cantores (sobre todo en los ejercicios piadosos), con sus diversas voces. Era obligado en las funciones de Navidad, para los Villancicos.

      En su caso, todo este aparato realizaba por el templo y por la plaza las solemnes Procesiones. Y cuando ocurría la de la proclamación de la bula de la Santa Cruzada, consta que sonaba el atabal....

       Como se dijo en la muy citada obra sobre el Beaterio, D. Diego de Viera fue en determinado período de su vida uno de los Curas, auxiliares del Vicario para el cuidado y cura de las almas. 

      Sánchez Herrero, hablando de nuestra zona gaditano-xericiense, indica que, en la Edad Media, el Vicario era el encargado de la administración de los sacramentos, siendo como verdadero Párroco. “En las parroquias podía haber varios beneficios dotados y por ello varios beneficiados, a uno de los cuales se le encargaba la administración de los sacramentos, denominándosele indebidamente cura, y capellanes”. [4]

       Este oficio y nombre de Cura se admitió luego y hasta confiriéndose a varios sacerdotes simultáneamente, siendo a veces denominados Tenientes de Cura, siempre en concepto de auxiliares u subordinados del Vicario o Párroco. 



NOTAS

[1] Véase Archivo Histórico Provincial, Protocolos de Alcalá de los Gazules ante el Escribano Público don Rafael María González de Lora, t. 222, fs. 11-15 

[2] Segundo testamento de Manrique, en 10 de noviembre de 1792; Archivo Histórico Provincial, Protocolo de Alcalá de los Gazules, tomo 286 

[3] Testamento ante don Rafael María González de Lora, escribano público de Alcalá de los Gazules 

[4] SÁNCHEZ HERRERO, José; "Cádiz medieval", en la obra Cádiz v su provincia. Ediciones Gever, tomo II, Sevilla 1984, página 198. 


viernes, 8 de septiembre de 2017

El arquitecto del Puente del Prado


Ismael Almagro Montes de Oca


      En agosto de 2012, publiqué una entrada hablando sobre los puentes del Prado, el existente en la actualidad y los restos del puente romano: 


       Pasados varios años, quiero revisar, corregir y actualizar la información recogida en dicho artículo, pues las investigaciones que he llevado a cabo me han permitido conocer varias novedades sobre ambos puentes.

       En el mismo, me sumaba a la tesis “oficial” de que existió un puente romano sobre el río Barbate en la zona del Prado, conservándose sus restos junto al otro puente. Lo hice haciéndome eco de todo lo publicado al respecto hasta entonces. Hoy, sin embargo, mis investigaciones me llevan a asegurar que dichos restos no son de época romana, sino de la segunda mitad del siglo XVI. Ya di cuenta de ello en el artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos de 2016 “Alcalá de los Gazules durante el señorío de Per Afán de Ribera” (pág. 42)


       Posteriormente, en la conferencia que pronuncié dentro de los actos del IV Centenario de la Cofradía del Nazareno de Alcalá, pude ampliar más detalles sobre la construcción de dicho puente, aspecto éste del que hablaremos en otra ocasión.

      Quiero centrarme hoy en la construcción del puente que sigue en la actualidad en pie y cuya construcción se terminó en 1815.

       Gracias a las actas de esa época conservadas en el Archivo Municipal de Alcalá, podemos conocer más datos sobre su manufactura, tales como que el proyecto dependía del Departamento de Marina de San Fernando, aunque la obra fue costeada por el cabildo alcalaíno. Sabemos también el nombre del diseñador del puente, D. Juan de Pina, Arquitecto del Arsenal de la Carraca y que hacía varios años que se encontraba la obra parada por falta de fondos, quedando por realizar las barandas de protección y el empedrado del mismo:

“En la villa de Alcala de los Gazules Junio Once de mil ochocientos quince a virtud de citan ante diem se Juntaron en estas Casas Capitulares los Sres que componen el Yltre Cuerpo de Ayuntamto a saber El Sr. Dn Fernando Gomez Alcalde Ord. De primer voto Presidte D. Domingo Marin que lo es de Segundo voto, Dn Pedro de la Corte Alferez mayor Dn Jose de Arias, Dn Franco Sanchez Pacheco, Dn Diego Rengel, Dn. Juan Sanchez Granados, Dn Franco Pichaco, Dn. Franco Romero, Regidores, Dn. Alonso Lechugo, Dn. Benito de Peña Diputados de Abastos, Dn. Juan Mª Benitez y Dn. Pablo Alanis Sindicos Pror Gral y Personero del Comun, no habiendo concurrido D. Pedro Costilla Alguacil mayor, pr estar enfermo y asi congregados pr ante mi acordaron lo sigte.____

Ynforme a instancia del maestro de obras qe construya el Puente

En este Cavildo se vio un oficio del Exmo. Sr. Capitan general de este Departmto de Marina su fecha treinta y uno de Marzo ultimo pr la que se sirve remitir la instancia que le ha hecho Dn. Juan de  Pina Arquitecto en el Arsenal de la Carraca pr la que solicita se le remita testimonio de haber prevenido al Ayuntamto que era en el año de ochocientos nueve el peligro que corria el Puente qe a expensas de esta Villa y pr dirección de dho Piña había construido sobre el Rio Barbate extramuros de esta , pr haberlo dejado pr falta de Caudales sin sus barandas y embedrado en toda la dimensión de su centro y que aunque han pasado mas de tres años sin haberlo acabado de construir”


      Sin lugar a dudas, Juan de Pina solicitó al ayuntamiento de Alcalá un escrito en el que constara que la obra no se terminó por la aludida falta de fondos para cubrirse las espaldas y eximirse de responsabilidades en caso de ruina del puente inacabado. Asimismo, se acordó pedir  permiso a las Autoridades para subastar unas suertes de leñas de los Montes Propios para poder financiar lo que restaba por hacer:

“ pr lo que q pa su resguardo se le remitiese dho testimonio pa acreditar en todo tpo qualquiera ruina qe tuviesen los arcos, no hera pr falta suya si no pr la de no haberse acabado de hacer unas varandas y piso o empedrados y enterados los sres de este cuerpo, acordaron se manifieste a dho Excmo Sr. Por el Sor Presidente qe con motivo de la rebolucion ocurrida desde dho año de ochocientos nueve, q no haber caudales algunos, se halla efectivamente sin concluir la obra del Puente qe indica Pina construyo q se halla extramuros de esta sobre Barbate, y al mismo tpo qe con el objeto de ocurrir a ella, y a las demás obras de primera necesidad qe necesitan otros dos puentes, cañerias de aguas, Calzadas y otras, se tiene representado a S. E. empezando su permiso; q licencia pa q en los bastos Montes de este termino, q en beneficio de ellos, se formen varias suertes de leña pr entre saco y rameo, en subasta se ocurra a dhas necesidades, cuyo expte. Se halla bastante adelantado y pasara inmediatamente a manos de S. E. y luego qe haya caudal en Metalico se avisara a el expresado Pina para que pase a esta a acabar de perfecciona y dar el ultimo golpe a su obra y quede con la solidez que corresponde q solicita devolviéndole el testimonio e instancia de aquel con testimonio de este acuerdo” [1]



NOTAS

[1] Archivo Municipal Alcalá de los Gazules. Legajo 29 folios Folio 98 y vto

jueves, 31 de agosto de 2017

Sobre la antigüedad de la Hermandad de la virgen de los Santos



Ismael Almagro Montes de Oca

      Aunque oficialmente la Hermandad de la Virgen de los Santos se funda en 1910, mejor sería hablar de Refundación, pues si bien no hay constancia de su existencia en el siglo XIX, si existió una primitiva Hermandad en el último tercio del siglo XVII y gran parte del XVIII, siendo la fecha más antigua que se conoce sobre la existencia de la misma la de 1675, recogida en la inscripción grabada en las andas de la Virgen.


      Aportamos hoy la novedad de retrasar la antigüedad de esta Hermandad nada menos que casi cuatro décadas. En el cabildo del 25 de abril de 1637, los regidores alcalaínos acordaron traer a la Virgen por dos razones:

      La primera, por la necesidad de lluvia que había. Se trata de la segunda venida documentada, La primera sería solo 2 años antes, en 1635.

      Y la segunda, porque parte de la ermita se estaba cayendo. Precisamente para ayudar a repararla el Ayuntamiento hace un donativo para la cofradía. He de hacer constar que debido al mal estado de la tinta puesto que ha traspaso el papel, es difícil precisar con certeza la cantidad que dona:

“En este cabildo se acordó que por quanto la ermita nra señora mª ssma de los santos se esta cayendo el portal y ¿? se esta cayendo y a causa dello y de haver nesesidad de agua se a traído a la virgen hasta la iglesia mayor Y para ello y por que ¿se ayude a dicha Iglesia? mando este qº (Concejo) ¿quatro ducs? de limosna a la dicha ermita y cofradía por una ves y quatro cientos Rs y se de libransa el mayordomo del qº desta vª para que lo pague asi se acordó___”[1]

   
Subrayado: a la dha ermita y cofradia

NOTAS

[1] Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. Legajo 9 folio 22 y 22 vto. 

Entre signos de interrogación el texto de difícil interpretación

sábado, 19 de agosto de 2017

Juan Centeno de los Ríos y los Baños de Gigonza y Paterna


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 2003

Fuensanta GUERRERO MARÍN 

      En la pasada edición de esta revista tuvimos la oportunidad de publicar un artículo sobre la epidemia de cólera morbo de 1854, y nos referíamos muy especialmente a la gran labor del médico alcalaíno Juan Centeno de los Ríos, para tratar de frenar y paliar los efectos de la misma.

    Hoy y gracias a un documento existente en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, podemos dar a conocer algunos datos más de la labor médica de Juan Centeno en otro campo muy distinto.

     El documento en cuestión lo constituye una Memoria sobre los establecimientos balnearios de Paterna y Gigonza y se encuentra fechada en Alcalá de los Gazules el 14 de Diciembre de 1865 y surge a raíz de que Juan Centeno desempeñase de forma interina, por un breve período de tiempo, en dicho año 1865, la dirección de aquellos baños.

     Antes de empezar a referirnos a la citada memoria creemos conveniente exponer que en la década de los cuarenta del siglo XIX el uso de los baños medicinales adquirió gran auge y fue por ello por lo que en nuestra provincia se declararon como tales dos balnearios: el de Fuenteamarga en Chiclana y el de Paterna y Gigonza.

      Si bien los baños paterneros alcanzaron un gran éxito de público y gran prestigio, sería exhaustivo y no viene al caso referir aquí su historia, pero no podemos obviar que debido a la dejadez de su primer director y a los innumerables problemas que originó su destitución, en 1855, el cargo vino ocupándose casi sistemáticamente de forma interina hasta el fin de la vida de los baños, un fin que vino propiciado por el aumento de las comodidades y servicios en el chiclanero de Fuenteamarga frente a las del paterneros, que a decir de los médicos de la época reunía mejores condiciones minero-medicinales que aquel. Para Centeno "...los baños de Fuente Santa y Gigonza estaban llamados a ser unos de los mejores de España".


      Así las cosas en 1865, como decíamos, Juan Centeno ocupó la dirección interina de los baños por muy pocos días, pues según cita en su memoria se hizo cargo de la misma el 27 de Agosto y según la práctica habitual la temporada terminaba el 15 de Septiembre, sin embargo aquella dirección, según se desprende de la memoria, debió ser muy diferente de las precedentes, ya que se encontraba a pie de baños y ello le facilitó información para elaborar una exhaustiva descripción.

     El documento se divide en tres partes, la primera en la que se describe el estado de los establecimientos que están bajo su dirección las propiedades físico químicas y terapéuticas de sus aguas, la segunda donde se expone el estado de la concurrencia en el año de 1.865 y una tercera en que habla de las mejoras que son de absoluta necesidad para que estos establecimientos adquieran la fama que se merecen.

     El texto es un claro exponente de la mentalidad de la época. Llama la atención como este médico habla de las propiedades de las aguas, distinguiendo las terapéuticas de las higiénicas y cómo estas últimas afectan de manera distinta según la influencia "del aire, del clima, de la temperatura y de los cambios en la manera de vivir, en las costumbres y en las ideas de los individuos que consumen á esta agua". Según Centeno, por ello, las aguas tenían un mayor efecto sobre la gente de ciudad, a las que definía como personas fatigadas de placeres y extenuadas por vigilias y excesos. Vemos pues, en las apreciaciones de nuestro médico, que ya en la segunda mitad del siglo XIX estaba despuntando el fenómeno urbano y que a aquel se le vinculaban ciertos efectos nocivos.

    Distingue el doctor entre los efectos que producen las aguas según se beban o se tomen en baños, así por ejemplo el baño excita la piel y el cerebro, a la vez que aumenta la circulación, y por el contrario, beberlas, afecta al estómago y retarda la circulación.

     Las fuentes que describe son tres: La Fuente Santa, la Concepción y Gigonza. De la primera nos habla de cómo en los baños había dos zonas diferenciadas, una general donde podían bañarse de seis a ocho personas y otra dedicada especialmente para militares y corporaciones, de doble capacidad. Sus aguas eran especialmente efectivas en las enfermedades del sistema sexual masculino y femenino, tales como casos de impotencia, poluciones, clorosis, esterilidad, desarreglos de la menstruación y supresión de la misma... Nos cuenta el autor a modo de ejemplo como un señor de 36 años, "de temperamento linfático", vino a tomar estos baños por recomendación de su médico para curarse de una impotencia que padecía, y tras tomar 24 baños, de 19 minutos de duración, a la temperatura del manantial, tuvo conocimiento un mes después de que se había curado.


     Sobre la Fuente de la Concepción, que se encuentra a doscientos metros de Fuente Santa, afirma Centeno que ofrecía mejores resultados que aquélla pues no provocaba excitaciones en las enfermedades de la piel.

     Al hablar de Gigonza, al igual que hizo en el caso de los dos de Paterna se detiene en cuestiones históricas y así expone que este manantial era conocido en la antigüedad por el nombre de Saguntia, ciudad de la región Turdetana. Pero en Gigonza se detiene mucho más y expone que sus baños estaban dotados de todas las comodidades y además de las propias instalaciones balnearias en las que reinaba el aseo, contaba con una sala acústica o de secreto, un salón llamado Casino que servía para la reunión de los bañistas, una Capilla dedicada a la Virgen del Carmen donde se decía misa todos los días a las nueve de la mañana y se rezaba el rosario por la noche, unas caballerizas, jardines, comedores... Pero, nos resulta curioso que cuando describe los baños en sí, lo haga con todo lujo de detalles, parándose en el mármol, cuadros, asientos rústicos debajo de frondosos y copudos árboles, para finalmente y sin ningún pudor, referir que a los costados había dos caseríos para los pobres que se bañan en la alberca en que terminan las aguas usadas en el interior del balneario.

     Según los datos de Centeno, los bañistas que acudieron en aquel año a estos establecimientos fueron 370 en total, repartidos de la siguiente forma: 190 fueron al de la Fuente Santa, 58 al de la Concepción y 162 a Gigonza.

     Después de comentar detalladamente las enfermedades para las que las aguas estaban especialmente indicadas, según cada individuo, tipo de vida, y hasta tipo de ideas, nos describe también aquellas para las que están contraindicadas y así en las enfermedades con flegmasía crónica, tuberculosa o cancerosa pueden llevar al fin de los enfermos, como tampoco eran convenientes en los aneurismas y congestiones, ni en la tisis.

     Es importante señalar que para nuestro autor era indispensable que quienes hubieran de recibir los baños debían estar bien preparados para ello y así exponía que no debían de llegar cansados de un viaje al que no se estaba acostumbrado y querer enseguida someterse a los baños, sino que por el contrario debían de dejar pasar el tiempo para que el cuerpo se haya normalizado y para que la "economía", (palabra que utiliza varias veces para expresar la naturaleza humana) estuviese en aptitud para aprovechar el medicamento.

     Por último nos señala que este agua no puede administrarse siempre igual y para todos, así como que su efecto se prolonga mucho tiempo y que este, a veces, no empieza a notarse hasta un mes después de haberlas suspendido.

     El manuscrito termina con varias propuestas de mejora en las diferentes deficiencias detectadas en cada una de las fuentes.

     Nosotros por nuestra parte quisiéramos concluir expresando que si hoy traíamos a estas páginas las referencias a este trabajo de Centeno de los Ríos no era sino para difundir como nuestro paisano era un enamorado de la medicina y lo mismo que en 1854 hizo cuanto pudo por poner en práctica lo habitual en aquella época en caso de epidemias, diez años más tarde quiso conocer de cerca el tratamiento con aguas medicinales, de las que decíamos constituían un recurso en boga tanto para las personas enfermas como para la ciencia y la humanidad y es que como bien expone el mismo autor si no daban un remedio infalible en todos los casos al menos consolaban a los que las tomaban y detenían el curso de las enfermedades crónicas, idea en la que se reafirma citando a Aseteo, para quién "...a todos los enfermos no se le puede volver la salud, pues el poder del médico sobrepasaría entonces al de los Dioses, bastante gloria es conseguir apaciguar los dolores y moderar los progresos del mal".


viernes, 11 de agosto de 2017

Contrato de un retablo para el convento de Santo Domingo en 1618


Ismael Almagro Montes de Oca

      Siempre ha existido la creencia de que la talla de San Sebastián existente en el altar mayor de la Parroquia de San Jorge procede de su extinta ermita en torno a la calle los Pozos, siendo colocada en su ubicación actual a principios del siglo XX por el pintor restaurador Diego Muñoz Valverde. Autores como Marcos Ramos Romero[1] o Fernando Toscano de Puelles[2] así lo han manifestado con un razonamiento bastante lógico, pues hasta la fecha no se tenía constancia de la existencia de otra talla de dicho santo en nuestra localidad. 


      Sin embargo, abrimos hoy una nueva hipótesis sobre el origen de esta Imagen, pues bien puede proceder de la Iglesia del Convento de Santo Domingo, al igual que otras imágenes que se conservan en la Parroquia, como las imágenes de la Columna o el Crucificado de la Expiración y que pasaron a mediados del siglo XIX a la misma.

      En el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, dentro de los protocolos notariales de Alonso Romero de Coronado, se conserva un contrato fechado el 10 de abril de 1618 por el cual, el beneficiado Melchor Romero de Villegas, Comisario de la Inquisición concierta la hechura de un retablo para su capilla en la Iglesia del Convento de Santo Domingo con el ensamblador Antonio Sánchez y el dorador Pedro Márquez, vecinos de Cádiz:

“Sepan quantos esta carta vieren como en la vª de alcala de los gazules diez días del mes de abril año de nro salvador jesucristo de mil y seis cts y diez y ocho as en presª (presencia) de mi el esc puco (escribano público) y (¿?) aquí entro y parecieron prestes el benfdo Melchior Romº de villegas comisº de la sta inquisicon vezº della de la una parte y de la otra Antonio Sanchez ensamblador y pº de marqs dorador veos de la cibdad de cadiz estantes de preste en esta dha vª de alcala q doy fee q conozco y dixeron q por quanto ellos estan conformes y concertados en q los dhos antº ss y pº mrqs se an de obligar y por estas escriptas se obligan a hazer y q darán ffecho al dho comisº un retablo de madera de pino dorado pa q se ponga y asiente en la capilla y entierro ql dho comisº tiene en el convto de frailes de señor santo domingo extramuros desta dha vª…”

       La novedad radica en que, entre las cláusulas del contrato, se recoge que dicha capilla era conocida como de San Sebastián pues existía allí una talla del santo en una hornacina:

“…lo primº es condiçion ql dho retablo a de ser de madera de pino y lo an de poner y asentar en el altar q esta en la dha capilla q se dize y nombra de sor san sebastian y an de hazer en medio del dho retablo un tabernáculo en q se a de poner y asentar la imagen de sor san sebastian qs la questa oy puesta en el dho altar…”


       Se recoge además una descripción del retablo, que será de madera dorada y constará de cuatro columnas dividiendo tres calles, la central con la hornacina del santo y las dos laterales para albergar sendas pinturas de San Pedro y San Pablo y otras más pequeñas, más pequeñas encima de éstas con pinturas de santos de la devoción del beneficiado dueño de la capilla. Además, llevará rematando la cornisa una pintura de San Antonio de Padua:

“ y es condición ql dho retablo a de salir y tener por los dos lados del ancho una quarta bien larga mas de lo q dize el dho altar donde se a de asentar y cargar 

Yten es concidion q a de llevar dos tableros a los lados del dho tabernáculo de sor san sebastian y estos dos tableros an de ser partidos en dos cada uno ./. y es condición q a de llevar quattro pilastras estreadas dóricas q dividas los tableros y el tabernáculo ./.

Yten es condición q a de llevar el dho retablo un tablero con sus remates ensima de la corniza del tabernáculo / que sea de la altura q tuviere la proporción ./.

Yten es condición q sea de dorar todo este retablo lo q pidiere ser dorado y estofado y gravado en las partes q pidiere ¿? Hacer en buena obra / yten que en el bano se an de pintar y hazer ¿? Retrato en dos tableros q a de llevar el dho (ilegible)

Yten q se an de pintar en los dos tableros colaterales a sor san pº y ssan pablo y con otros do tablerillos peqnos que an de venir ensima de san pº y san pablo se an de poner medallas de santos y santas las que pidiere el dho sor comisº 

Yten que en el tablero de remate que va ensima de la corniza se a de pintar a san antº de Padua”

      Lo que si parece claro es que este retablo sería de líneas muy sencillas y simples, pues los trabajos de carpintería debían estar acabados tan solo tres meses después de la firma de contrato, por el mes de julio y acabado de dorar y estofar para el día de San Miguel de dicho año de 1618:

“Yten es condición y se obligan los dhos oficiales a q darán fecho y acabado este retablo en la forma q va dho y declarado de lo q toca a la madera en todo el mes de julio próximo q viene de este dho año preste y dorado y estofado y acavado de pintar pa q se pueda asentar lo an de dar por el dia de señor san miguel fin del mes de septe deste dho año preste en q estan”

      El precio pactado para la ejecución de este retablo es de 140 ducados, acordándose la forma de pago en tres plazos, el primero nada más firmar el contrato, un segundo pago al acabar los trabajos de madera y un tercero al entregar la obra de manera definitiva:

“yten es condición q por esta obra les a de dar y da el dho comisº El benefzdo mor Romero a los ssusodho ciento y quarenta ducs en reales y esto se obliga a que se los a de dar y pagar en esta dha vª de alcala en esta manera./. un tercio luego agora de preste para q conpren la madera ./. y comiensen a hazerlo / y el otro terº se deba de dar en estando acabado el dho retablo de lo qs madera/ y el otro ultimo terº de toda esta dha cantidad se deba de dar y pagar estando el dho retablo acabado de dorar y estofar de toda pintura y asentado y puesto en la dha capilla”

Termina el contrato con una serie de condiciones legales para que una vez acabado sea apreciado por oficiales “q lo entiendan” para verificar el valor del mismo.

firmas del contrato del retablo

      Nada más sabemos sobre dicho retablo y tan solo podemos añadir que en el inventario que se hace en 1835 tras el cierre del convento por la desamortización no consta la existencia del mismo, aunque tampoco se menciona la existencia de la capilla del Dulce Nombre con sus imágenes, que nos consta existió hasta el cierre del convento.

     Como decíamos al principio, no debemos descartar que esta talla de San Sebastián sea la que corona el altar mayor de la Parroquia, añadiendo además que no hay ni una sola evidencia de la existencia de una escultura en su desaparecida ermita. 

NOTAS

[1] RAMOS ROMERO, Marcos; “Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz. Alcalá de los Gazules”. Diputación de Cádiz 1983, pág. 324 

[2] Cuaderno de Temas Alcalaínos. Cuaderno 1 “La Parroquia”. Ayto. Alcalá de los Gazules 1990 pag.12

sábado, 5 de agosto de 2017

Conferencia: “El Patrimonio Artístico – Musical de Juan Amador Jiménez”


Lunes 7 de agosto de 2017
a las 20,30  en el Centro Cultural Santo Domingo


a cargo de D. Javier Miranda Medina, Director de Orquesta.


      Nacido en Málaga (España), Javier Miranda Medina es Doctor en Ciencias de la Información y Comunicación por la Universidad de Málaga (2012), Profesor Superior de Música por el Conservatorio Superior de Música de su ciudad natal y, desde 2010, Miembro de la Academia de la Música y las Artes Escénicas de Madrid.

       Estudia Dirección de Orquesta con el Maestro Enrique García Asensio y, en Londres, con el Maestro Peter Stark en la Royal School of Music. 




      Autor de tres libros y seis discos, ha sido coordinador, ponente de conferencias y de cursos de formación, presidente de jurados internacionales como el de “Jóvenes Talentos Quindianos” en Armenia (Colombia), y Profesor Invitado en diferentes Conservatorios Nacionales y Universidades Internacionales como por ejemplo, Universidad del Quindío en Armenia (Colombia), en la Emory University y Georgia State University en Atlanta, EEUU. 

       Es Investigador en diferentes campos como en Patrimonio Histórico y Cultural Musical realizando, actualmente, el doctorado con Mención Internacional en la Universidad de Jaén (España); en Fenomenología Musical donde ha estudiado el Pensamiento y las Aportaciones a la Dirección de Orquesta y a la Interpretación Musical de Sergiu Celibidache. 

       Ha sido Director Titular y Artístico de la Hispanian Symphony Orchestra (HSO) desde su creación hasta enero de 2015, ha dirigido numerosas orquestas y bandas a nivel Nacional e Internacional. Actualmente, es el Asesor Técnico Musical y Director Artístico de la Banda de Música de la Asociación Músico – Cultural “Ntra. Sra. de la Paz” de Marmolejo (Jaén), miembro de la “Asociación de Intérpretes y Ejecutantes” (AIE), de "World Association for Symphonic Bands and Ensambles" (WASBE) y de “Euphonium Foundation Consortium Commission Project”.


Antes de la conferencia, a las 20,15 tendrá lugar el descubrimiento de una lápida conmemorativa en la casa natal de Juan Amador en la calle Juan María de Castro
 

sábado, 29 de julio de 2017

Crónicas del ambiente alcalaíno (IV)



Ismael almagro Montes de Oca

     Continuamos con la serie de crónicas alcalaínas con la que apareció en el periódico  local "El Castillo de Alcalá" en su número 7, edición del 26 de enero de 1918. A las ya habituales notas sobre viajeros, nacimientos, defunciones, etc, añadimos además otra sección que se publicaba en el rotativo alcalaino, titulada "Palmas y Pitos" en el que el, bajo el pseudónimo de "Don Perfecto" se daban pinceladas relativas a nuestra localidad en tono jocoso y con ironía, acompañadas de los correspondientes PITOS, si la noticia era negativa y de PALMAS, si era positiva:

"Del ambiente alcalaíno

Viajeros. —Estuvieron en Paterna y regresaron a ésta, D. Joaquín Muñoz y su esposa D. ª Carmen Caballero.

— Han llegado a esta ciudad en viaje relacionado con trabajos profesionales, los señores D. Vicente Solves de Gamboa y D. Enrique Rodríguez Ortega. 

Enfermos.- Ha sufrido una leve recaída en su enfermedad, nuestro estimado amigo D. Martín Román.

- Se encuentra bastante aliviado la grave enfermedad que ha venido sufriendo, nuestro querido D. Domingo Moreno Acevedo.

- Hemos visto completamente restablecida a la respetable Sra. D.ª Rosalía Pastor González.

Nacimientos.- Ha dado a luz un hermoso niño, la esposa de nuestro estimado convecino y amigo D. Vicente Fernández.

Nuestros parabienes a los padres.

Defunciones. — Ha dejado de existir D. Bartolomé García Vera.

Envíanos nuestro más sentido pésame a su atribularla familia.

Sepelio. — Dio motivo a una verdadera manifestación de duelo la inhumación de las restos de la virtuosa y joven señora D.ª Rosalía Montes de Oca de Durán.

       Las cintas del féretro eran llevadas por los señores D. Manuel Armenta, el teniente de los carabineros D. Manuel Serrano García, D. Antonio Serrano de la Jara, D. Antonio Puelles y Puelles y D. Mariano y D. Julio Toscano Delgado de Mendoza.

      Una vez más enviamos a la atribulada familia de la finada nuestro más sincero pésame.

Religiosas.- Siguiendo antigua tradición visitó nuestra amada Patrona el convento de Santa Clara y el Beaterío de Jesús María y José la víspera del regreso a su Santuario.

       Asistieron los señores diputados eclesiásticos y civiles, hijas de María y numerosos fieles.

       La procesión resultó lucidísima.


Palmas y pitos.

—. Por fin, es decir: por... los barrios altos, hemos visto un sereno.

(Palmas).

—El Señor Alcalde ha ordenado que se haga desaparecer el urinario de la calle José Tizón, que era un foco infeccioso (el urinario ¿eh?) y una cosa bastante inmoral.

[Se repiten las Palmas)

— El Señor Alcalde ha ordenado el cierre de las escuelas, para evitar de este modo que tome mayor incremento la epidemia variolosa.

(Se oyen palmas frenéticas).

—A El Castillo de Alcalá se le ha dado un sitio en las casas consistoriales (¡pero no de concejal, que conste!) para que hagamos nuestras informaciones con comodidad.

(Palmitas y varias reverencias)

—Según nos informan, al Señor Alcalde no le disgusta esta sección y hará de forma que toda sean...

(Palmas.... palmas...)

—Los niños ya andan por ahí poniendo parches, escena bárbara que se repite lodos los años.

(Pitos).

- En la torre de la Iglesia mayor hay un sitio que está pidiendo a golpes de reloj y desde hace unos cuantos años, una esfera.

(Pitos, muchos pitos... pi...pi...)

—Una pregunta: ¿para qué sirven los osarios que hay en el cementerio? 

Lo preguntamos, porque siempre que se nos ofrece penetrar en ese lugar santo, recordamos la consabida copla andaluza: <<Cuando entre en el camposanto —pisé un hueso sin querer..>>

(Pitos, pitos y más pitos.)

—El camino del cementerio cada vez se está poniendo más imposible, más intransitable.

(Pitos y flautas)

— ¿El Señor Alcalde ignora que hay unas estampitas con bastos, copas, espadas y oro de las que muchos se sirven para desplumar a unos cuantos ignorantes?

(Pitos, pitos y si hace falta, que pite hasta el sereno)


—El funciona no Telégrafo, pero el alquiler sigue pagando el pueblo de la casa y la puerta de la luz, a entender si así nos ven.

(Topí... topi... para el que tenga la culpa). 

—Aún no ha bajado las escobas y las calles siguen sin barrerse.

(Pitos que se oyen en el frente occidental).

—¡Señor Alcalde, por Dios: no nos obligue usted a pitar tanto; mire usted que esto va a ser unas 10 de la noche continuas!

Don Perfecto"