viernes, 14 de marzo de 2014

La fuente de la Salada: 2000 años ofreciendo agua (I)


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2003


Manuel y Salvador  MONTAÑES CABALLERO (Arqueólogos)



1. INTRODUCCIÓN.

      La Fuente Salada de Alcalá de los Gazules (Cádiz) es un bien cultural construido en época romana y utilizado sin interrupción durante el medievo, la Edad Moderna y la Contemporánea.

     En la actualidad conserva visibles los depósitos romanos de la fuente, así como algunas estructuras de época medieval y moderna, entre ellas un horno de cerámica.

     La construcción responde a una sociedad con desarrollado nivel tecnológico, tal era la sociedad romana, en la que se empleó una importante fuerza de trabajo, incluido una mano de obra especializada, la del cantero, reflejada en el cuidado acabado de las estructuras visibles.

      La revalorización del sitio arqueológico representa el fin último del trabajo iniciado, pero en modo alguno ha terminado, ya que aún quedan espacios por excavar y conservar.

   
Ubicación de la Fuente en el cerro de la Coracha
 Ubicar la Fuente Salada puede resultar un ejercicio gratuito para cualquier vecino de Alcalá de los Gazules. El monumento es de sobra conocido y perfectamente localizado en el espacio físico y en la memoria del pueblo. Sin embargo, es posible que algo que creíamos saber se diluya entre lo mucho que se desconoce de este bien cultural.

     La Fuente Salada se localiza en la ladera del Cerro de La Coracha, en la salida noreste de la población, y se orienta hacia el oeste, aspecto este que despierta nuestra atención, ya que tratándose de unas estructuras consideradas de época romana, contravienen la recomendación de Vitruvio (Lib. VIII, Cap. 1).

     Marco Lucio Vitruvio Polión, arquitecto e ingeniero romano, del que se desconoce la fecha de su nacimiento, pero se sabe que fue contemporáneo de Augusto (siglo I d. C), nos ha legado una información documental de su época acerca de todo tipo de temas de construcción. La obra referida se conoce como Diez Libros de Arquitectura. Así, este tratado de arquitectura se ha convertido en una fuente de referencia imprescindible (Vitruvio, 2000).

     En general, el grado de conservación de las estructuras visibles es muy bueno. Por una parte, se debe al dilatado uso en el tiempo que han tenido, lo que ha propiciado que los materiales que lo forman no hayan sido reutilizados en su totalidad, y también su conservación se debe a la gran robustez de las estructuras, la cual presenta sillares de grandes dimensiones.

     Los trabajos sobre los que se sustenta este artículo se iniciaron a comienzos del año 2002 mediante la puesta en práctica de la Casa de Oficios de Fuente Salada. La financiación se obtuvo a partir del Fondo Social Europeo con la participación del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Mancomunidad de municipios de La Janda y el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules. Esta Casa de Oficios estaba compuesta por dos módulos formativos, uno de albañilería y otro de auxiliar de arqueología, por el que pasaron más de veinte alumnos durante un año de ejecución.


2. ANTECEDENTES.

      La actividad arqueológica normalmente es deudora de unos antecedentes, y es así que, si bien se conocían estas "extrañas construcciones" desde tiempo inmemorial, no es hasta la década de los setenta cuando un grupo de jóvenes aficionados a la arqueología consiguen realizar un hueco que les lleva al hallazgo de dos bóvedas subterráneas.

     Posteriormente, el entonces director del Museo de Cádiz, D. Ramón Corzo Sánchez, se interesó por este hallazgo realizando una actuación arqueológica en el lugar. A pesar del escaso alcance de esta intervención, Corzo llegó a definir el monumento como una fuente monumental de época romana, cuya construcción situaba entre el siglo I antes de Cristo y el II de nuestra era. La localización de unas cimentaciones de muros sobre los depósitos le llevó a plantear la hipótesis de que el conjunto se coronó con una edícula o pequeño templo, dedicado a una deidad acuática.

      En 1998, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules mostró interés por poner en valor este sitio, lo que posibilitó que se pudiese actuar nuevamente en la Fuente Salada. Esta intervención, que se desarrolló con la participación de arqueólogos en dos fases, se centren fundamentalmente en la adecuación y ordenación de los terreno circundantes a la construcción. Se realizó un muro de contención del terreno en la parte superior de las estructuras abovedadas y terrazas a diferentes niveles frente a éstas, y su pavimentación. Desde nuestro punto de vista, el diseño de esta obra civil no fue acertado, ya que no se delimitó convenientemente el espacio arqueológico, constriñendo ese espacio a los restos emergentes. Pero éstas tan solo representan una parte de la estructura hidráulica, los depósitos de la fuente, además de otros restos de cronología posterior. El resto, es decir, el pilón o piscina de la fuente, canalizaciones.., quedaron soterradas.

Alzado de los depósitos

     Finalmente, en 2000, como antecedente inmediato de los últimos movimientos de tierra en la Salada, se retomó aquel objetivo primero de los años setenta, estudiar el interior de los depósitos, procediendo para ello al vaciado de ambos espacios, pero en esta ocasión con la idea de recuperar su aspecto y funcionalidad original. Los resultados fueron poco alentadores, porque, invirtiendo 182 horas brutas extrayendo un total de 42,429 m3, no fue posible alcanzar el nivel de base de los depósitos. La copiosa agua que mana del acuífero imposibilitó alcanzar los objetivos, a pesar de utilizar los medios técnicos que teníamos a nuestro alcance; así como, el tipo de relleno de las estructuras abovedadas (gravas y piedras de pequeño y mediano tamaño), el cual fue un factor determinante en el lento proceso de excavación, que estaba previsto finalizar cumplido un mes. No obstante, si se mejoró el aspecto exterior de los elementos emergentes, aunque no se trataba a de un objetivo prioritario.

     Se retiró un muro de sillares que ocultaba el alzado de la estructura abovedada. Los materiales que lo componía fueron reutilizados de la propia fuente, en una cronología que se pensó era de época medieval, pero corregida posteriormente.

      Los sillares desmontados se acopiaron en el lugar, con el propósito de estudiarlos en detalle y utilizar algunos en la futura fase de restauración como elemento de restitución. Del mismo modo se trabajó en los flancos laterales de los depósitos y en el área superior de la construcción abovedada.

Alzado de los depósitos


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